En este tipo de filtros, el flujo pasa a través de una tela cilíndrica rotatoria, de la que se puede retirar la torta de forma continua. La fuerza más común aplicada es la de vacío. En estos sistemas, la tela se soporta sobre la periferia de un tambor sobre los que se está formando la torta.

El filtro rotatorio es alimentado por gravedad o por bombas centrífugas, dependiendo de las instalaciones del cliente.  Una vez que el filtro de ensucia, sube el nivel y un sensor de sobre flujo, acciona una válvula solenoide y permite la entrada de agua limpia (caliente de preferencia debido a los aceites y grasas), a un sistema de aspersores (presión óptima 4 bar), este sistema limpia la malla y drena los sólidos hacia un contenedor destinado para tal efecto. Al bajar el nivel nuevamente, el sensor cierra la válvula solenoide y el filtro queda nuevamente en operación. El equipo posee además un sensor de nivel bajo detiene el equipo, evitando consumos innecesarios de energía.